Con tasas y liquidez en movimiento, la decisión ya no es obvia. Analizamos el costo real de ocupar un metro cuadrado corporativo.
La decisión de comprar o arrendar el espacio corporativo volvió a ser un cálculo fino. Las tasas, la liquidez y las expectativas de crecimiento pesan distinto en cada empresa.
Comprar inmoviliza capital pero entrega control y potencial de plusvalía; arrendar preserva caja y flexibilidad, a costa de un gasto recurrente. No hay respuesta única: hay una respuesta correcta para cada balance y horizonte.
El ejercicio serio compara el costo total de ocupación, el costo de oportunidad del capital y la estrategia de la compañía. Con esos números sobre la mesa, la decisión deja de ser una corazonada.
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